Hablar sobre el acoso cibernético con niños y adolescentes neurodivergentes: una estrategia esencial para la seguridad, la autonomía y el bienestar emocional

22/junio/2026

Dra. Lyliana Rivera Tirado

El acceso a las tecnologías digitales ha transformado la manera en que niños y adolescentes aprenden, socializan y participan en sus comunidades. Sin embargo, este entorno también puede exponerlos a riesgos significativos, entre ellos el acoso cibernético. Para las personas neurodivergentes, incluyendo aquellas con trastorno del espectro autista (TEA), trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), discapacidad intelectual, trastornos específicos del aprendizaje u otras condiciones del neurodesarrollo, la educación preventiva y el diálogo abierto sobre la seguridad digital constituyen herramientas fundamentales para promover su bienestar y autodeterminación.

Diversas investigaciones sugieren que los niños y adolescentes neurodivergentes pueden presentar una mayor vulnerabilidad ante experiencias de victimización en línea. Entre los factores asociados se encuentran las dificultades en la interpretación de claves sociales implícitas, el deseo de establecer relaciones de amistad, la tendencia a interpretar el lenguaje de manera literal, desafíos en la identificación de intenciones maliciosas y, en algunos casos, limitaciones en las habilidades de autorregulación emocional (Normand et al., 2021; Wright, 2020).

El acoso cibernético puede manifestarse mediante insultos, amenazas, difusión de rumores, exclusión social en plataformas digitales, creación de perfiles falsos, extorsión, manipulación emocional, envío de contenido inapropiado o divulgación no autorizada de información personal. Estudios recientes han evidenciado que la exposición al ciberacoso se asocia con un aumento en síntomas de ansiedad, depresión, aislamiento social, disminución de la autoestima y dificultades en el funcionamiento académico y familiar (Kowalski et al., 2021).

En este contexto, dialogar sobre el acoso cibernético no debe limitarse a advertencias ocasionales, sino convertirse en un proceso continuo de enseñanza, acompañamiento y construcción de competencias digitales. Los niños neurodivergentes se benefician particularmente de una enseñanza explícita, estructurada y adaptada a sus estilos de aprendizaje. Las estrategias visuales, las historias sociales, los ejemplos concretos, el modelado de situaciones, las conversaciones guiadas y la práctica de respuestas seguras pueden favorecer una mejor comprensión de los riesgos digitales.

Algunos temas esenciales que deben abordarse incluyen:

  • Diferenciar entre una interacción amistosa, una broma y una conducta de acoso.
  • Reconocer señales de manipulación, engaño o presión social.
  • Comprender la importancia de proteger datos personales, fotografías y ubicación.
  • Aprender a utilizar funciones de bloqueo, reporte y configuración de privacidad.
  • Identificar adultos de confianza a quienes acudir ante cualquier situación incómoda.
  • Validar que pedir ayuda es una conducta de autocuidado y fortaleza, no una señal de debilidad.

La literatura científica también destaca la relevancia de adoptar un enfoque neuroafirmativo. Esto implica reconocer que la responsabilidad de prevenir el acoso recae principalmente en la educación de comunidades digitales seguras y respetuosas, y no en exigir que la persona neurodivergente modifique aspectos de su identidad o forma de comunicarse para evitar ser victimizada. La promoción de la autodeterminación, el consentimiento digital, la toma de decisiones informadas y el desarrollo de habilidades de autodefensa constituyen componentes esenciales de una educación integral en seguridad digital.

Las familias, escuelas y profesionales tienen la responsabilidad compartida de generar espacios de conversación donde los niños y adolescentes puedan expresar dudas, compartir experiencias y recibir información basada en evidencia. Establecer una relación de confianza favorece que las personas neurodivergentes se sientan seguras para solicitar apoyo oportunamente, disminuyendo el impacto emocional y social que puede ocasionar el ciberacoso.

Nota para familias y cuidadores

Este escrito tiene fines educativos y preventivos y no sustituye la evaluación o intervención individualizada de profesionales de la salud, educación o bienestar social.

Ante situaciones de acoso cibernético, se recomienda buscar apoyo de profesionales cualificados, tales como:

  • Psicólogo(a) clínico(a) o neuropsicólogo(a).
  • Consejero(a) profesional licenciado(a).
  • Trabajador(a) social escolar o clínico(a).
  • Especialista en conducta o terapeuta con experiencia en neurodiversidad.
  • Personal escolar encargado de convivencia, seguridad o bienestar estudiantil.
  • Agencias de protección infantil o autoridades competentes cuando exista riesgo para la integridad física o emocional.

Asimismo, pueden utilizarse medidas de seguridad digital como:

  • Configuración de privacidad en redes sociales.
  • Herramientas de control parental apropiadas para la edad.
  • Funciones de bloqueo y reporte de usuarios.
  • Capturas de pantalla para documentar incidentes.
  • Contraseñas seguras y autenticación en dos pasos.
  • Contratos familiares de uso responsable de la tecnología y planes de seguridad digital individualizados.

 REFERENCIAS

American Academy of Pediatrics. (2024). Recommendations for media use and digital safety among children and adolescents.

Kowalski, R. M., Limber, S. P., & McCord, A. (2021). A developmental approach to cyberbullying: Prevalence and protective factors. Aggression and Violent Behavior, 57, 101509. https://doi.org/10.1016/j.avb.2020.101509

Normand, C. L., Ventura, P., Khenissi, M. A., & Boivin, M. (2021). Cybervictimization among youth with autism spectrum disorder: Risk factors and implications. Journal of Autism and Developmental Disorders, 51(10), 3603–3616. https://doi.org/10.1007/s10803-020-04776-1

United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization. (2023). Global education monitoring report 2023: Technology in education: A tool on whose terms? UNESCO.

Wright, M. F. (2020). Cyber victimization and mental health among youth with developmental differences: A review of current evidence. Children and Youth Services Review, 118, 105377. https://doi.org/10.1016/j.childyouth.2020.105377

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