19 de octubre de 2026
Dra. Lyliana Rivera
Hablar de sexualidad con personas con discapacidad intelectual requiere información accesible, oportunidades de aprendizaje y entornos que respeten sus decisiones. Implica reconocer que la sexualidad comprende el conocimiento del cuerpo, los afectos, la intimidad, las relaciones y el bienestar. La educación debe responder a las características de cada persona, sin reducir sus experiencias al diagnóstico ni presumir sus intereses o capacidades.
La investigación reciente invita a examinar tanto las estrategias de enseñanza como las actitudes de quienes acompañan este proceso. Las dificultades para comprender y ejercer los derechos sexuales pueden estar relacionadas con barreras de comunicación, restricciones del entorno y oportunidades educativas insuficientes.
Protección y autonomía
Pérez-Curiel et al. (2023) identificaron barreras comunicativas y actitudinales que dificultan el ejercicio de los derechos relacionados con la sexualidad, la salud reproductiva y la formación de una familia. Sus hallazgos permiten cuestionar prácticas que, bajo una intención protectora, limitan el acceso a información y experiencias necesarias para aprender a decidir.
Una educación centrada exclusivamente en evitar peligros puede transmitir que el cuerpo, el deseo y las relaciones constituyen problemas. Pérez-Curiel et al. (2024) destacan la necesidad de incluir los vínculos afectivos, el autoconocimiento, la salud sexual y la participación. Desde esta perspectiva, seguridad y bienestar deben abordarse conjuntamente, respetando también a quienes no desean tener pareja ni actividad sexual.
La protección requiere apoyos que permitan comprender situaciones, expresar preferencias y solicitar ayuda. Cuando se transforma en vigilancia permanente o prohibición generalizada, puede restringir las oportunidades para desarrollar autonomía.
Del conocimiento a las habilidades cotidianas
Evaluar la educación sexual exige distinguir entre recordar información y utilizarla. Paulauskaite et al. (2022) encontraron que los resultados evaluados en los estudios se concentraban principalmente en conocimientos, con menor atención a las habilidades y actitudes. Además, los instrumentos identificados no contaban con propiedades psicométricas suficientemente establecidas para esta población.
Por ello, responder correctamente una pregunta sobre consentimiento no demuestra, por sí solo, que la persona pueda reconocer presión, comunicar un límite o pedir ayuda en una situación cotidiana. La evaluación debe considerar cómo utiliza lo aprendido, con qué apoyos y en qué contextos.
Brown et al. (2020) también señalaron la necesidad de investigar los efectos sostenidos de los programas. Aunque existen propuestas educativas valiosas, la evidencia exige prudencia al interpretar sus resultados: no permite afirmar que una metodología única responda a todas las necesidades ni que una intervención garantice protección frente al abuso.
Conversaciones accesibles y respetuosas
La enseñanza puede organizarse mediante conversaciones graduales, concretas y repetidas, ajustadas a la edad, las experiencias y las necesidades de comunicación. El punto de partida debe ser explorar qué sabe la persona, qué desea conocer y qué situaciones necesita comprender.
Conviene utilizar palabras claras, incluidos los nombres anatómicos, y presentar una idea a la vez. La lectura fácil, las ilustraciones apropiadas para la edad, los videos accesibles y la comunicación aumentativa y alternativa pueden facilitar el aprendizaje cuando se seleccionan según las necesidades individuales.
La comprensión debe comprobarse mediante ejemplos y oportunidades de aplicación. En lugar de limitarse a preguntar «¿entendiste?», puede solicitarse que la persona explique, señale o elija qué haría ante una situación ficticia. Estas actividades deben preservar su privacidad y evitar exigencias de contacto corporal o relatos de experiencias íntimas.
Asimismo, es necesario revisar lo aprendido a lo largo del tiempo e identificar personas y servicios a los que pueda acudir. Las orientaciones de UNFPA (2020) respaldan programas culturalmente pertinentes, apropiados para la edad y el desarrollo, y sensibles a las experiencias de trauma. Su aplicación requiere individualización y condiciones de seguridad.
El consentimiento se aprende en las relaciones diarias
La enseñanza del consentimiento debe ser coherente con las prácticas cotidianas. Obligar a abrazar, besar o aceptar contacto innecesario contradice el mensaje de que cada persona puede establecer límites sobre su cuerpo.
Preguntar antes de tocar y facilitar formas accesibles de expresar «sí», «no», «para», «no sé» y «necesito ayuda» ofrece oportunidades para practicar estas habilidades. Paulauskaite et al. (2022) subrayan la importancia de incorporar el aprendizaje a situaciones de la vida diaria.
El diagnóstico, el habla limitada o una respuesta memorizada no permiten, por sí solos, establecer cuánto comprende una persona sobre una decisión sexual. Desde la educación, corresponde explorar su comprensión y sus posibilidades de comunicación, ofreciendo los apoyos necesarios. Las determinaciones formales de capacidad requieren una valoración individual conforme al marco jurídico aplicable.
También debe evitarse responsabilizar a quien no logró rechazar, comunicar o denunciar una experiencia abusiva. Enseñar a pedir ayuda es importante, pero la prevención y la respuesta institucional no pueden depender exclusivamente de esa habilidad.
Un entorno que permita ejercer la autonomía
McGrath et al. (2025) identificaron el conocimiento y la autonomía como pilares de la alfabetización en salud sexual. Los estereotipos de asexualidad o incompetencia pueden limitar ambos al restringir el acceso a información y oportunidades de decisión.
Por tanto, los programas deben examinar las condiciones del entorno: la privacidad disponible, las normas sobre las relaciones, el acceso a servicios y el respeto a las preferencias. Esta consideración incluye a las personas con necesidades intensas de apoyo, quienes también requieren medios para expresar comodidad, incomodidad, interés y rechazo.
Los cambios conductuales deben atenderse y explorarse cuidadosamente. Sin embargo, no deben interpretarse de manera automática como consentimiento ni como evidencia concluyente de abuso.
Formación y responsabilidad compartida
Colarossi et al. (2023), mediante una encuesta a 632 profesionales y grupos focales con 36 participantes, examinaron la preparación, las prácticas de comunicación y los apoyos organizacionales relacionados con la educación sexual de jóvenes con discapacidad intelectual. Sus resultados aportan información sobre necesidades profesionales; no constituyen una evaluación de eficacia de una intervención.
La formación debe preparar a familias y profesionales para responder sin vergüenza ni juicios, distinguir la privacidad del secreto impuesto y abordar temas como menstruación, relaciones, diversidad, anticoncepción, infecciones de transmisión sexual y seguridad digital, según corresponda. La colaboración familiar debe preservar la voz y la privacidad de la persona.
El informe del Global Education Monitoring Report Team (2026), que analiza políticas de educación sexual en 100 países, sitúa la preparación docente y la evaluación dentro de una responsabilidad institucional más amplia. Aunque no estudia específicamente la discapacidad intelectual, aporta un marco para comprender por qué estas iniciativas necesitan continuidad curricular y organizacional.
Una educación sexual respetuosa debe ampliar las posibilidades de comprender, comunicar y decidir. Su calidad se refleja tanto en lo que la persona aprende como en la disposición de su entorno para escucharla, ofrecer apoyos y respetar sus límites.
Referencias
Brown, M., McCann, E., Truesdale, M., Linden, M., & Marsh, L. (2020). The design, content and delivery of relationship and sexuality education programmes for people with intellectual disabilities: A systematic review of the international evidence. International Journal of Environmental Research and Public Health, 17(20), Article 7568. https://doi.org/10.3390/ijerph17207568
Colarossi, L., Collier, K. L., Dean, R., Pérez, S., & Riquelme, M. O. (2023). Sexual and reproductive health education for youth with intellectual disabilities: A mixed methods study of professionals’ practices and needs. Prevention Science, 24(Suppl. 2), S150–S162. https://doi.org/10.1007/s11121-023-01522-4
Global Education Monitoring Report Team. (2026). Sexuality education legislation and policies in 100 countries: How comprehensive are they? UNESCO. https://www.unesco.org/gem-report/en/publication/sexuality-education
McGrath, M., Chong, L. Y. C., Collings, S., & Pebdani, R. (2025). Sexual health literacy among adults with intellectual disabilities: A scoping review. Journal of Intellectual Disability Research, 69(5), 345–369. https://doi.org/10.1111/jir.13217
Paulauskaite, L., Rivas, C., Paris, A., & Totsika, V. (2022). A systematic review of relationships and sex education outcomes for students with intellectual disability reported in the international literature. Journal of Intellectual Disability Research, 66(7), 577–616. https://doi.org/10.1111/jir.12952
Pérez-Curiel, P., Vicente, E., Morán, M. L., & Gómez, L. E. (2023). The right to sexuality, reproductive health, and found a family for people with intellectual disability: A systematic review. International Journal of Environmental Research and Public Health, 20(2), Article 1587. https://doi.org/10.3390/ijerph20021587
Pérez-Curiel, P., Vicente, E., Morán, M. L., & Gómez, L. E. (2024). What do we know about sex education of people with intellectual disabilities? An umbrella review. British Journal of Learning Disabilities, 52(2), 272–290. https://doi.org/10.1111/bld.12577
United Nations Population Fund. (2020). International technical and programmatic guidance on out-of-school comprehensive sexuality education (CSE): An evidence-informed approach for non-formal, out-of-school CSE programmes that aims to reach young people from left-behind populations. https://www.unfpa.org/publications/international-technical-and-programmatic-guidance-out-school-comprehensive-sexuality







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