7/agosto/2026

Dra. Lyliana Rivera

La relación entre los seres humanos y los animales ha sido objeto de creciente interés científico durante las últimas décadas. En el caso de las personas autistas, esta relación adquiere particular relevancia debido a investigaciones que han explorado los posibles beneficios de los animales de compañía, perros de asistencia e intervenciones asistidas con animales en áreas como la interacción social, comunicación, bienestar emocional, estrés, participación comunitaria y funcionamiento motor.

La evidencia publicada sugiere que la interacción humano-animal puede constituir un recurso complementario valioso para algunas personas autistas. Sin embargo, los resultados no son uniformes y dependen del tipo de animal, las características individuales de la persona, el contexto y la intervención utilizada.

¿Qué dice la investigación científica?

Una revisión sistemática realizada por Nieforth, Schwichtenberg y O’Haire (2023), examinaron literatura sobre intervenciones asistidas con animales para personas autistas entre 2016 y 2020, señalando un crecimiento considerable de este campo de investigación. Para 2020 se habían acumulado 85 estudios, siendo los caballos los animales investigados con mayor frecuencia, seguidos por los perros. La interacción social fue uno de los resultados estudiados con mayor frecuencia.

De manera similar, Xiao et al. (2024) realizaron una revisión sistemática y metaanálisis sobre actividades y terapias asistidas con animales en personas autistas. Los resultados generales respaldaron la existencia de posibles efectos beneficiosos en determinadas áreas relacionadas con las características del autismo.

Interacción social y comunicación

Una de las áreas que más interés ha generado es la posibilidad de utilizar la interacción con animales como contexto para facilitar experiencias sociales. Los animales pueden constituir un elemento motivador dentro de una actividad y generar oportunidades naturales para iniciar conversaciones, compartir atención, seguir instrucciones, expresar preferencias y participar en actividades con otras personas.

El metaanálisis de Dimolareva y Dunn (2021), centrado en intervenciones asistidas con animales con niños autistas en edad escolar, evaluó específicamente los efectos sobre interacción social, comunicación y características globales del autismo.

Posteriormente, Sissons et al. (2022) realizaron una revisión sistemática específicamente sobre el funcionamiento social de niños autistas que participaban en intervenciones con animales vivos. La literatura revisada mostró resultados prometedores, pero nuevamente evidenció variabilidad metodológica entre investigaciones.

Por ello, científicamente sería incorrecto afirmar que simplemente tener contacto con un animal producirá automáticamente mejoras sociales. La evidencia apunta más bien a que, para determinadas personas, el animal puede convertirse en un facilitador de experiencias de interacción, participación y comunicación.

Perros y adultos autistas

La mayoría de las investigaciones históricas se han concentrado en niños. Sin embargo, también existe evidencia interesante en adultos. Wijker et al. (2020) realizaron un ensayo controlado aleatorizado exploratorio con 53 adultos autistas, distribuidos entre un grupo que recibió terapia asistida con perros y un grupo control en lista de espera.

Los resultados mostraron efectos clínicamente relevantes relacionados con reducción del estrés percibido y síntomas de agorafobia, además de mejoras en aspectos de conciencia social y comunicación. Este estudio resulta particularmente importante porque demuestra la necesidad de continuar investigando la relación humano-animal más allá de la niñez. Las necesidades de bienestar, participación social, regulación y calidad de vida continúan durante la adultez.

Animales de compañía y bienestar

No todos los beneficios potenciales requieren una intervención terapéutica formal. La convivencia cotidiana con un animal también ha comenzado a estudiarse. Barcelos et al. (2021) realizaron entrevistas con 36 adultos autistas quienes viven con perros para comprender cómo diferentes actividades relacionadas con sus animales se asociaban con su bienestar.

Los participantes describieron que actividades como interactuar con el perro, caminar juntos, compartir su presencia y asumir responsabilidades relacionadas con su cuidado podían contribuir positivamente al estado emocional y al funcionamiento cotidiano.

Desde una perspectiva funcional, cuidar un animal también puede incorporar actividades estructuradas como establecer horarios, recordar responsabilidades, preparar alimentos, caminar y organizar determinadas rutinas.

Sin embargo, esto no significa que adquirir una mascota deba recomendarse automáticamente como intervención. El cuidado de un animal también implica responsabilidades, gastos, cambios de rutina y posibles demandas sensoriales y emocionales.

Perros de asistencia y participación familiar

Los perros específicamente entrenados para asistencia representan una categoría diferente de los animales de compañía. Hill et al. (2021) estudiaron familias de personas autistas que tenían un perro de asistencia y las compararon con familias que permanecían en lista de espera. Aunque se trató de un estudio piloto con una muestra pequeña, los investigadores exploraron resultados relacionados con independencia, participación, funcionamiento cotidiano y calidad de vida familiar.

Más recientemente, investigaciones de Shoesmith et al. (2025) han examinado programas destinados a ayudar a familias de niños autistas a aprovechar de manera segura y efectiva la relación con perros de compañía. Estos estudios reflejan una evolución interesante del campo: no solamente estudiar animales específicamente entrenados, sino comprender cómo una relación adecuada con el animal que ya vive en el hogar podría contribuir al bienestar familiar.

Caballos e intervenciones ecuestres

Las intervenciones asistidas con caballos constituyen una de las modalidades más investigadas en autismo. Xiao et al. (2023) realizaron una revisión sistemática y metaanálisis de actividades y terapias asistidas con caballos. Identificaron 25 artículos y encontraron resultados favorables en determinadas áreas sociales, conductuales y del lenguaje.

En los metaanálisis se observaron mejoras en dominios como cognición social, comunicación, irritabilidad e hiperactividad. Sin embargo, no se encontraron mejoras consistentes en todos los dominios evaluados. Esta diferencia es fundamental. La evidencia científica no dice que la interacción con caballos “mejora el autismo” globalmente. Indica que determinadas intervenciones ecuestres pueden producir beneficios específicos en determinadas áreas, mientras que otras características pueden permanecer sin cambios.

Meera et al. (2024) también realizaron una revisión sistemática enfocada específicamente en resultados motores de servicios asistidos con caballos para niños autistas. Los investigadores destacan el interés creciente en estudiar aspectos motores, además de los resultados sociales y comunicativos tradicionalmente investigados.

Regulación emocional y estrés

Otra posible aportación de la interacción humano-animal se encuentra en el área emocional. Para algunas personas autistas, interactuar con un animal puede proporcionar una experiencia predecible y agradable. Actividades estructuradas alrededor del animal también pueden facilitar rutinas, participación y oportunidades de regulación. No obstante, debemos evitar generalizaciones.

Una persona autista puede disfrutar profundamente de los animales mientras otra puede experimentar miedo, hipersensibilidad ante sonidos, olores o movimientos, alergias o simplemente ausencia de interés.

Por eso, el beneficio nunca debe presumirse solamente por existir un diagnóstico de autismo. Los animales no sustituyen las intervenciones necesarias

Las intervenciones asistidas con animales deben entenderse como estrategias complementarias, cuando sean apropiadas para la persona, y no como sustitutos automáticos de servicios médicos, psicológicos, educativos, ocupacionales o de comunicación que puedan necesitarse.

Además, debemos diferenciar entre:

Animal de compañía: mascota que forma parte del hogar.

Animal de asistencia: animal específicamente entrenado para realizar determinadas tareas relacionadas con las necesidades de una persona.

Intervención asistida con animales: intervención estructurada en la que la interacción con un animal se incorpora intencionalmente para trabajar determinados objetivos.

Estas categorías no son intercambiables. También debemos considerar el bienestar animal. Hablar de los beneficios para las personas sin considerar al animal sería incompleto. Toda intervención humano-animal debe garantizar condiciones adecuadas de seguridad, supervisión, descanso, manejo y bienestar para el animal. La relación debe construirse desde una perspectiva de beneficio y respeto mutuo, evitando situaciones en las que el animal experimente estrés innecesario o sea utilizado de manera inadecuada.

La investigación científica publicada durante los últimos años presenta resultados prometedores sobre la relación entre animales y personas autistas.

Entre los beneficios potenciales que han recibido respaldo en diferentes investigaciones se encuentran:

  • oportunidades de interacción y participación social;
  • apoyo a determinados aspectos de la comunicación;
  • reducción del estrés percibido en algunos adultos;
  • apoyo emocional y compañía;
  • establecimiento de rutinas y responsabilidades;
  • participación familiar y comunitaria;
  • determinados resultados conductuales;
  • y potenciales beneficios motores mediante algunas intervenciones ecuestres.

Sin embargo, la evidencia todavía presenta heterogeneidad y limitaciones metodológicas. No todas las investigaciones encuentran los mismos resultados, las muestras frecuentemente son pequeñas y existen diferencias considerables entre las intervenciones estudiadas.

Referencias

Barcelos, A. M., Kargas, N., Packham, C., & Mills, D. S. (2021). Understanding the impact of dog ownership on autistic adults: Implications for mental health and suicide prevention. Scientific Reports, 11, 24451. https://doi.org/10.1038/s41598-021-04063-4

Dimolareva, M., & Dunn, T. J. (2021). Animal-assisted interventions for school-aged children with autism spectrum disorder: A meta-analysis. Journal of Autism and Developmental Disorders, 51(7), 2436–2449. https://doi.org/10.1007/s10803-020-04715-w

Meera, B., Fields, B., Healy, S., & Columna, L. (2024). Equine-assisted services for motor outcomes of autistic children: A systematic review. Autism, 28(12), 3002–3014. https://doi.org/10.1177/13623613241255294

Nieforth, L. O., Schwichtenberg, A. J., & O’Haire, M. E. (2023). Animal-assisted interventions for autism spectrum disorder: A systematic review of the literature from 2016 to 2020. Review Journal of Autism and Developmental Disorders, 10(2), 255–280. https://doi.org/10.1007/s40489-021-00291-6

Rehn, A. K., Caruso, V. R., & Kumar, S. (2023). The effectiveness of animal-assisted therapy for children and adolescents with autism spectrum disorder: A systematic review. Complementary Therapies in Clinical Practice, 50, 101719. https://doi.org/10.1016/j.ctcp.2022.101719

Shoesmith, E., Stevens, H., Gibsone, S., Miles, C., Beal, H., Jennings, K., & Ratschen, E. (2025). Supporting families to “make the most” of the relationship between their companion dogs and their children with autism spectrum condition: A qualitative exploration of the “Family Dog Service”. Behavioral Sciences, 15(2), 162. https://doi.org/10.3390/bs15020162

Sissons, J. H., Blakemore, E., Shafi, H., Skotny, N., & Lloyd, D. M. (2022). Calm with horses? A systematic review of animal-assisted interventions for improving social functioning in children with autism. Autism, 26(6), 1320–1340. https://doi.org/10.1177/13623613221085338

Wijker, C., Leontjevas, R., Spek, A., & Enders-Slegers, M.-J. (2020). Effects of dog assisted therapy for adults with autism spectrum disorder: An exploratory randomized controlled trial. Journal of Autism and Developmental Disorders, 50(6), 2153–2163. https://doi.org/10.1007/s10803-019-03971-9

Xiao, N., Bagayi, V., Yang, D., Huang, X., Zhong, L., Kiselev, S., Bolkov, M. A., Tuzankina, I. A., & Chereshnev, V. A. (2024). Effectiveness of animal-assisted activities and therapies for autism spectrum disorder: A systematic review and meta-analysis. Frontiers in Veterinary Science, 11, 1403527. https://doi.org/10.3389/fvets.2024.1403527

Xiao, N., Shinwari, K., Kiselev, S., Huang, X., Li, B., & Qi, J. (2023). Effects of equine-assisted activities and therapies for individuals with autism spectrum disorder: Systematic review and meta-analysis. International Journal of Environmental Research and Public Health, 20(3), 2630. https://doi.org/10.3390/ijerph20032630

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