25/mayo/2026

Dra. Lyliana Rivera

La creación de espacios sensoriales permanentes para personas neurodivergentes representa una estrategia fundamental para promover la autorregulación, la inclusión, el bienestar emocional y la participación funcional en distintos entornos educativos, clínicos, laborales y comunitarios. Las investigaciones recientes destacan que las personas neurodivergentes, incluyendo personas autistas, con TDAH, trastornos del procesamiento sensorial, dislexia, Tourette y otras condiciones del neurodesarrollo pueden experimentar hipersensibilidad o hiposensibilidad a estímulos como sonidos, luces, texturas, olores y movimiento. Cuando los ambientes no consideran estas necesidades, pueden generarse altos niveles de ansiedad, sobrecarga sensorial, desregulación emocional y dificultades en la participación ocupacional y social.  

Por esta razón, los espacios sensoriales no deben verse como actividades temporeras o iniciativas de “un solo día”, sino como áreas permanentes y accesibles dentro de escuelas, universidades, hospitales, oficinas, centros terapéuticos y espacios comunitarios. La evidencia científica actual sostiene que los ambientes sensorialmente adaptados favorecen la concentración, disminuyen conductas relacionadas con estrés sensorial, aumentan la sensación de seguridad y fortalecen la participación activa de las personas neurodivergentes en su entorno diario.  

Un espacio sensorial permanente debe diseñarse considerando la diversidad de perfiles sensoriales y evitando asumir que todas las personas neurodivergentes tienen las mismas necesidades. Los estudios recientes recomiendan incluir áreas de regulación calmante y zonas de estimulación controlada, permitiendo que cada persona pueda escoger aquello que le ayuda a autorregularse. Entre los elementos más recomendados se encuentran:

  • Iluminación regulable o natural, evitando luces fluorescentes intensas.
  • Reducción de ruidos excesivos y uso de materiales acústicos.
  • Colores suaves y poco sobreestimulantes.
  • Muebles cómodos y flexibles.
  • Bean bags, sillas mecedoras o columpios terapéuticos.
  • Mantas con peso y cojines sensoriales.
  • Herramientas táctiles y objetos de manipulación.
  • Espacios de privacidad y descanso emocional.
  • Organización visual clara y predecible.
  • Control adecuado de temperatura y olores.
  • Señalización visual accesible.
  • Opciones de movimiento y regulación vestibular.  

Además, la literatura enfatiza que el diseño de estos espacios debe realizarse mediante procesos colaborativos y multidisciplinarios. No basta con decorar un salón con luces y juguetes sensoriales; es necesario consultar profesionales y, sobre todo, escuchar directamente a las personas neurodivergentes y sus familias. Los estudios más recientes recomiendan integrar en el proceso a terapeutas ocupacionales con experiencia en integración sensorial, psicólogos, especialistas en conducta, arquitectos, diseñadores de interiores con enfoque neuroinclusivo, educadores y personas neurodivergentes con experiencia vivida.  

Igualmente, los investigadores señalan que los espacios sensoriales deben formar parte de una cultura de accesibilidad permanente y no convertirse en estrategias aisladas utilizadas únicamente durante actividades especiales o meses de concienciación. La inclusión real implica crear ambientes consistentes, previsibles y seguros todos los días. Los modelos modernos de diseño neuroinclusivo promueven ambientes donde las personas puedan autorregularse sin sentirse segregadas ni excluidas.  

Desde la neuroarquitectura y el diseño neuroinclusivo, también se reconoce que los espacios físicos impactan directamente el sistema nervioso y el funcionamiento emocional. Por ello, diseñar ambientes accesibles sensorialmente no debe considerarse un lujo, sino una necesidad de salud, educación y participación social. Un entorno adecuado puede prevenir crisis sensoriales, disminuir ansiedad y facilitar el aprendizaje, la comunicación y la interacción social.  

Referencias

(APA 7.ª edición en orden alfabético, 2021–2026)

Canal, M. M. (2026). Designing sensory-inclusive study spaces. Frontiers in Education. https://www.frontiersin.org/journals/education/articles/10.3389/feduc.2026.1813799/full

Formica Group. (2026). Diseño de espacios neuroinclusivos. https://www.formica.com/es-es/articles/commercial-interiors/neuro-inclusive-environment-design

Haworth. (2026). Guía de diseño para la neurodiversidad. https://www.haworth.com/content/dam/digital/int/docs/knowledge/neurodiversity/neurodiversity_design-guide_2026_INT_ES.pdf

Neurotectura. (2024). Diseño sensorial: Espacios educativos e inclusivos para mentes diversas. https://neurotectura.com/2024/07/07/diseno-sensorial-espacios-educativos-e-inclusivos-para-mentes-diversas/

Rios-Vega, L., Carroll, A., Dumont, R., Treadwell-Deering, D., Fields, M., & Schaaf, R. (2024). Designing sensory adaptive environments to enhance participation in healthcare for autistic children. Discover Psychology, 4(22). https://doi.org/10.1007/s44202-024-00118-5

Unwin, K. L., et al. (2021). The use of multi-sensory environments with autistic children. Autism Research and Treatment. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9340127/

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